Depuración hepática.

La desintoxicación es el proceso de eliminación de sustancias químicas tóxicas almacenadas en el hígado, que tiene efectos negativos para la salud. Tiene como finalidad mejorar la función hepática.

Puede estar indicada tras el consumo de tabaco, medicamentos, drogas, alcohol, cafeína, metales pesados, pesticidas, herbicidas, excesos alimentarios, etc. También puede ser conveniente en las enfermedades crónicas. Es importante en los pacientes oncológicos.

Los protocolos de limpieza hepática tienen más éxito cuando los cambios en los hábitos de vida se continúan más allá del periodo de tratamiento. Las curas del hígado no sirven para nada si no se hacen cambios permanentes en los hábitos de vida.

El hígado es el principal órgano para la desintoxicación. En efecto, cumple la función de filtrar la sangre día y noche para eliminar las toxinas. Por su parte, la desintoxicación es una serie vital de procesos que mantienen el cuerpo saludable y libre de sustancias tóxicas que pueden causar enfermedades.

Además, este órgano se encarga de filtrar y procesar las hormonas, por lo que su correcto funcionamiento garantiza el equilibrio hormonal. Si hay algún tipo de alteración, puede causar desequilibrios como, por ejemplo, exceso de estrógenos, producción defectuosa de la insulina y mucho más.

Al desintoxicar el hígado, se facilita la eliminación de toxinas y sustancias de desecho del cuerpo. Además, se combaten los radicales libres y también se promueve la eliminación de metales pesados acumulados en el cuerpo.

Sabes cuando tu organismo tiene exceso de toxinas y necesita una depuración?

LOS MENSAJES QUE TE ENVÍA EL HÍGADO

Cuando el hígado está sobrecargado y no puede desempeñar bien su trabajo, puede ocasionar los siguientes trastornos:

  • Fatiga. El hígado es el principal responsable de la obtención de energía del organismo, ya que interviene en el metabolismo de los hidratos de carbono, lípidos y proteínas. Si se sobrecarga por el exceso de toxinas, los niveles de energía descienden y te sientes cansada. También puedes tener frecuentes dolores de cabeza.

  • Problemas de digestión.
     Como sensación de pesadez y de tener el estómago sucio, gases, digestiones lentas y molestias intestinales. Incluso puede que sufras náuseas, sobre todo después de una comida grasa.
  • Estreñimiento. Puedes tener problemas de regularidad que antes no tenías o bien se han acentuado. Además de ir estreñida, puedes notarte mal aliento y tener la lengua “sucia” (blanca o amarillenta).
  • Cambios de humor. Cuando el hígado se sobrecarga, el estado anímico puede empeorar. Irritabilidad, nerviosismo, decaimiento... pueden ser algunas señales.
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